Road trip por Italia en ferry: 18 días entre la costa, Sicilia y Cerdeña
Coche y roadtrips
Coche y roadtrips
Esto no es un road trip italiano cualquiera. Es un circuito costero de 18 días construido sobre la variedad: ciudades Patrimonio de la Humanidad, pueblos del interior, paisajes volcánicos y la mejor comida y vino de Europa, todo unido por travesías que premian tanto la planificación como la improvisación.
Y hay algo que conviene decir desde el principio: desde España puedes hacerlo entero en tu propio coche. Los ferries salen de Barcelona hacia Italia y te dejan directamente en el punto de partida, sin vuelo, sin alquiler y sin la lotería de las zonas de tráfico restringido a la salida del aeropuerto.
Aquí está la diferencia respecto a la mayoría de guías de road trip por Italia: desde España no hace falta volar. Desde Barcelona salen ferries con garaje a varios puertos italianos, así que puedes subir tu coche, dormir a bordo y despertarte en Italia listo para empezar.
| Travesía | Dónde te deja | Por qué elegirla |
|---|---|---|
| Barcelona – Civitavecchia | El puerto de Roma, a una hora del centro | La opción más directa: empiezas el circuito justo donde lo empieza esta guía |
| Barcelona – Porto Torres | Noroeste de Cerdeña | Para hacer el circuito al revés: Cerdeña primero, Sicilia después y vuelta por el continente |
| Barcelona – Livorno | Toscana | Si prefieres empezar por el norte y bajar |
| Barcelona – Génova y Barcelona – Savona | Liguria, cerca de Cinque Terre | Alternativas por el noroeste italiano |
Son travesías largas, de las de dormir a bordo, así que cuenta un día de ida y otro de vuelta además de los 18 del circuito. A cambio, llegas con tu coche, tus cosas y sin límite de equipaje. Todas las opciones y horarios están en ferries de España a Italia.
Si prefieres volar a Roma y alquilar coche allí, el circuito funciona exactamente igual: empieza directamente en el día 1.
La mayoría de los road trips por Italia se quedan en el continente y tratan Sicilia y Cerdeña como viajes aparte a los que se llega en avión. Pero hay otra forma de llegar: en barco, como han llegado siempre los italianos.
Los ferries con garaje hacen posible todo el recorrido sin soltar las llaves del coche en ningún momento. Embarcas en Nápoles, duermes en un camarote y desembarcas en Palermo a la mañana siguiente con el mismo coche.
El itinerario reúne tres de las mejores zonas de Italia para conducir —la costa Amalfitana, Sicilia y la Toscana— con dos islas que casi nadie incluye, conectadas por cuatro travesías que van de una hora a una noche entera. Es ambicioso pero realista: 18 días, unos 2.335 km de conducción y margen suficiente para que una comida larga o un enlace perdido no te arruinen el viaje.
Cuenta con dos semanas y media como mínimo, más los días de travesía si sales desde España. En cuanto a fechas, de finales de mayo a mediados de junio y de septiembre a principios de octubre son los mejores momentos: hace calor para bañarse, fresco para subir un volcán y hay poca gente como para sentarte a comer sin reservar.
Si vas a alquilar coche, mejor un utilitario o un SUV pequeño: las carreteras de la costa y los pueblos de montaña italianos no se diseñaron para vehículos anchos. Si llevas el tuyo, la misma lógica aplica a la hora de decidir si merece la pena meterse por según qué calle.
| Tramo | Cómo se hace | Días |
|---|---|---|
| Roma → costa Amalfitana | Unos 275 km, 3 h 30 min de carretera | 3 |
| Nápoles → Palermo | Ferry nocturno, unas 10-11 horas | 1 |
| Vuelta a Sicilia (Palermo – Etna – Siracusa – Agrigento – Palermo) | Unos 530 km de carretera | 3 |
| Palermo → Cagliari | Ferry nocturno, unas 12 horas. Estacional | 1 |
| Vuelta a Cerdeña (Cagliari – Costa Esmeralda – Alghero) | Unos 480 km de carretera | 3 |
| Olbia → Livorno | Ferry de día, unas 9-10 horas | 1 |
| Toscana y Cinque Terre | Unos 240 km de carretera | 3 |
| Piombino → Elba | Travesía corta, 1 hora | 1 |
| Umbría → Roma | Unos 290 km de carretera | 2 |
Roma → Pompeya → Positano · unos 275 km
Si llegas en ferry a Civitavecchia, deja el coche aparcado fuera del centro histórico de Roma y entra en transporte público. Las zonas de tráfico limitado (ZTL) se controlan por cámara y la multa te llega a casa meses después. Dedica el primer día completo a caminar: Coliseo y Foro Romano por la mañana, antes del calor, y Trastevere por la noche, cuando las trattorias se comen la calle.
El tercer día, baja hacia Nápoles por la A1, unas 2 h 30 min. Antes de llegar, para en Pompeya: con dos o tres horas recorriendo las calles principales, el foro y alguna villa conservada, todo lo que veas después en el sur de Italia tiene otra lectura.
Sigue hasta la costa Amalfitana a media tarde. La SS163 entre Sorrento y Amalfi es una de las carreteras más fotografiadas del mundo. Ve despacio, usa los apartaderos para dejar pasar y, si conducirla te agobia, aparca en Sorrento y muévete en autobús o en barco.
Alójate en Positano o en el más tranquilo Praiano, mínimo dos noches. Desde allí sube a Ravello, por encima de Amalfi, donde los jardines de Villa Cimbrone tienen las mejores vistas de la costa. También puedes coger el ferry de Amalfi a Capri o de Positano a Capri, media jornada perfecta si quieres ver la Gruta Azul sin sumar más carretera.

Vuelve a Nápoles a primera hora de la tarde y embarca en el ferry nocturno a Palermo con GNV o Grimaldi Lines. Entre las dos navieras suman nueve salidas semanales, con camarote disponible para descansar después de tres días de coche. El embarque de vehículos suele cerrar 90 minutos antes de la salida y los carriles se organizan por altura y longitud, así que llega con margen.
Esta travesía tiene algo que un vuelo no te da. Cenas a bordo mientras las luces de Nápoles se van quedando atrás, subes a cubierta con el cielo despejado lejos del resplandor de la ciudad, y por la mañana te despiertas con la costa siciliana por la ventana del camarote. Llegas a Palermo a media mañana, directo a la ciudad.

Palermo → Agrigento → Ragusa/Módica → Siracusa → Taormina · unos 530 km
Dedica la primera tarde a Palermo: los mercados callejeros del Capo y Ballarò son tanto teatro como compra, y los mosaicos normando-bizantinos de la Capilla Palatina están entre los mejores de Europa. A la mañana siguiente, dos horas hacia el sureste por la SS121 hasta el Valle de los Templos de Agrigento, una cresta de templos griegos recortada contra el mar que es anterior al Partenón.
Sigue hasta el extremo sureste, donde Ragusa, Módica y Noto se reconstruyeron enteras en barroco siciliano de piedra dorada tras el terremoto de 1693. En Módica toca probar su chocolate de elaboración en frío, con una técnica traída por los españoles que deja el azúcar sin disolver del todo. De ahí a Siracusa, donde el teatro griego y la isla de Ortigia dan para un día completo.
Cierra el circuito siciliano en Taormina, en lo alto de un acantilado y con el Etna humeando al fondo. Si te quedan fuerzas, una excursión guiada por sus laderas es de las pocas oportunidades en Europa de pisar un volcán activo.
Las autopistas sicilianas (A18, A19, A20) están bien, pero las carreteras secundarias entre pueblos son estrechas y mal señalizadas. Google Maps y Waze funcionan, aunque conviene descargar los mapas sin conexión por si falla la cobertura.

Palermo → Cagliari · nocturno, unas 12 horas
Vuelve a Palermo para la segunda travesía nocturna. El ferry de Palermo a Cagliari es estacional, así que confirma horarios antes de cerrar esta parte del viaje. Logísticamente es el día menos lúcido, pero es la única forma realista de llevar el coche directamente de una isla a la otra sin volver al continente.
Si no opera en tus fechas, puedes saltarte Cerdeña y volver al continente en ferry vía Livorno.
Cagliari → Costa Esmeralda → Alghero · unos 480 km
Cerdeña se siente distinta del resto de Italia: tiene lengua propia, cocina propia y un paisaje de montaña granítica, alcornocales y una costa difícil de superar.
Empieza en Cagliari, recorriendo el barrio histórico de Castello, y sube por la costa este hacia la Costa Esmeralda, donde el mar cambia de turquesa cada pocos kilómetros. Los pueblos de la zona de puertos deportivos son caros, pero calas públicas cercanas como Cala Mariolu o Cala Goloritzé —a las que se llega andando o en barco— son gratuitas y no tienen nada que envidiar al Caribe.
Cruza la isla hacia Alghero, en la costa oeste, y para a ver un nuraghe: torres de piedra de la Edad del Bronce que no existen en ningún otro sitio del mundo. El más impresionante es Su Nuraxi, cerca de Barumini, Patrimonio de la Humanidad y el mejor conservado.
Alghero, por su parte, conserva una herencia catalana clarísima de la época aragonesa, visible todavía hoy en sus carteles bilingües. A las afueras, las cuevas marinas de la Grotta di Nettuno se alcanzan por una escalera tallada en el acantilado o en barco desde el puerto.
Olbia → Livorno · de día, unas 9-10 horas
Sube hasta Olbia para el ferry diurno a Livorno con Moby Lines o Grimaldi Lines. Es la más bonita de las cuatro travesías, así que merece la pena reservar butaca en cubierta en lugar de encerrarse en un camarote. Verás alejarse las montañas de Cerdeña por la mañana y perfilarse la costa toscana a media tarde, con opciones reales de ver delfines por el camino.

Livorno → Florencia → Chianti → Cinque Terre · unos 240 km
Métete hacia el interior hasta Florencia y reparte el día entre los Uffizi y el barrio del Oltrarno, mucho más tranquilo, donde los talleres artesanos siguen restaurando cuero y dorando marcos igual que hace quinientos años. Luego baja al Chianti: la SR222, la vieja Chiantigiana, enlaza despacio pueblos como Greve y Castellina entre viñedos de los que sale parte del mejor vino de Italia.
Desde el Chianti, sigue al noroeste hasta La Spezia, la puerta de entrada a Cinque Terre. Aparca allí o en Levanto: el acceso en coche a los cinco pueblos está muy restringido y hay poquísimo aparcamiento.
Si quieres caminar entre pueblos, sigue los tramos abiertos del Sentiero Azzurro. Las condiciones cambian por desprendimientos, así que pregunta en el sitio antes de salir.

Piombino → Portoferraio, Elba · 1 hora por trayecto
Baja un poco hasta Piombino para la travesía más corta y frecuente del viaje. Los ferries con coche a Elba los operan Moby Lines, Toremar y Blu Navy, y en temporada salen casi cada hora. Napoleón pasó aquí diez meses de exilio en 1814 y su residencia, la Villa dei Mulini, se puede visitar en Portoferraio.
Más allá de la historia, Elba tiene el agua más transparente de todo el itinerario y muchísima menos gente que la costa toscana, porque casi nadie cae en que se puede embarcar el coche. Funciona igual de bien como excursión suelta de un día.
Elba → Orvieto → Asís → Roma · unos 290 km
Vuelve en el ferry a Piombino y sigue en coche hacia el sureste, a Umbría, el corazón verde y sin mar de Italia: un contraste enorme después de tantos días de costa. Orvieto, encaramada a una meseta de toba volcánica, es conocida sobre todo por su catedral, cuya fachada de mosaicos se enciende con el sol de la tarde. Debajo del pueblo hay una red enorme de cuevas y pozos etruscos que se visita con guía.
Más al sur, Asís merece una noche. Su basílica está llena de frescos extraordinarios y, al atardecer, el valle alrededor deja unas vistas preciosas de la piedra del pueblo.
El último día, de Asís a Roma hay menos de dos horas, tiempo de sobra para devolver el coche —o coger el ferry de vuelta a Barcelona desde Civitavecchia— y comer una última vez sin prisa.

Sí, y es la mejor forma de hacerlo. Desde Barcelona salen ferries con garaje a Civitavecchia (el puerto de Roma), Porto Torres, Livorno, Génova y Savona. Embarcas el coche, duermes a bordo y empiezas el circuito al desembarcar. Suma un día de ida y otro de vuelta a los 18 del itinerario.
En casi todas las rutas, sí. Al reservar con navieras como GNV, Grimaldi o Moby, elige billete con vehículo en lugar de solo pasaje, y lleva la documentación del coche y el contrato de alquiler al embarcar. Algunas compañías de alquiler restringen en qué rutas pueden viajar sus coches, así que confírmalo antes de reservar las travesías.
Se puede dejar en unos doce quitando Cerdeña o Cinque Terre y volviendo en avión desde Palermo o Cagliari en lugar de cerrar el círculo en Roma. Recortar a la mitad el tiempo en las dos islas también es posible, pero convierte varias paradas en visitas de paso.
Cuenta orientativamente entre 2.400 y 3.900 € por persona para los 18 días, incluyendo coche, combustible, peajes, las cuatro travesías con camarote y alojamiento de gama media. La Costa Esmeralda y la costa Amalfitana suben bastante la cifra si duermes justo en los pueblos más famosos en lugar de a unos kilómetros tierra adentro. Si sales desde España en tu propio coche te ahorras el alquiler, pero añade las dos travesías largas.
Buena parte se puede hacer en tren y barco. Tramos como Roma–Nápoles o Florencia–La Spezia funcionan bien en tren, y puedes alquilar coche solo para las islas, donde el transporte público es más escaso. Requiere más planificación, pero te quita de encima varias horas de carretera de costa como la SS163.
El riesgo es bajo pero no nulo, sobre todo en aparcamientos turísticos de Positano, Taormina o Portoferraio. Deja siempre lo de valor en el maletero, fuera de la vista, y en la medida de lo posible elige alojamiento con aparcamiento privado o cerrado, que es habitual incluso en pueblos pequeños de esta ruta.
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