Viajar en ferry: todo lo que necesitas saber (FAQ)
Viajar en ferry: todo lo que necesitas saber (FAQ)
El ferry es uno de los medios de transporte más prácticos que existen. Tanto si cruzas el Estrecho, si te lanzas a un viaje por carretera por Europa o si te vas a recorrer las islas griegas, el ferry combina comodidad, paisaje y libertad como ningún otro transporte. Esta guía responde a las preguntas más frecuentes, desde reservar tu primer billete hasta qué hacer si tu salida se retrasa.

No todos los ferries son iguales. Conocer los distintos tipos de barco te ayudará a elegir la travesía que mejor encaja con tu viaje y a saber qué esperar en cuanto a duración y comodidad.
Es el tipo más común en las rutas de corta y media distancia. Los ferries ro-ro (roll-on/roll-off) están diseñados para que los vehículos embarquen y desembarquen directamente. Los pasajeros dejan el coche en la bodega y pasan la travesía en los salones, restaurantes y camarotes de las cubiertas superiores. Estas rutas van desde travesías cortas de una hora y media hasta trayectos nocturnos de 12 horas o más.
Los ferries rápidos utilizan casco doble o tecnología de hidroala para reducir notablemente el tiempo de travesía frente a los barcos convencionales. Suelen llevar solo pasajeros, o un número limitado de vehículos, y la navegación puede resultar más movida con mala mar. Son ideales cuando lo que prima es la rapidez.
Son habituales en las rutas entre islas griegas y en las travesías cortas. Más pequeños que los que transportan vehículos, suelen tener salidas más frecuentes y precios más ajustados. Como no embarcan coches, subir y bajar del barco es rápido y sencillo.
En las rutas largas, por ejemplo en Escandinavia o por el mar Báltico, algunos barcos se parecen más a pequeños cruceros: camarotes privados, varios restaurantes, espectáculos en directo y tiendas a bordo. Una travesía nocturna en uno de estos barcos hace las veces de alojamiento y te ahorra una noche de hotel.
Las tarifas varían mucho según la ruta, la naviera, la época del año y los extras que añadas a tu reserva.
Igual que con los billetes de avión, la mayoría de las navieras aplican precios dinámicos: las tarifas suben y bajan según la demanda. Los factores principales son:
La mayoría de las navieras ofrecen al menos dos niveles:
En las travesías largas puedes elegir normalmente entre butacas reclinables en salón, asiento reservado o camarote privado. Los camarotes van desde el interior sencillo de cuatro literas hasta el doble con baño y vistas al mar. En las salidas nocturnas te recomendamos reservar camarote: la diferencia al llegar se nota.
Al estilo de las salas de aeropuerto, muchas navieras ofrecen acceso a una sala preferente: zona más tranquila, bebidas incluidas y embarque prioritario. Compensa sobre todo en travesías largas, si valoras la comodidad y el espacio.
La facturación y el embarque en ferry no funcionan como en un aeropuerto. Esto es lo que te espera antes de salir.
Depende del destino y de la naviera, así que revisa tu correo de confirmación. Si viajas con vehículo, la mayoría recomienda llegar a la terminal entre 1 y 2 horas antes de la salida prevista. Los carriles de facturación pueden congestionarse en temporada alta y, si te pasas de la hora límite para vehículos —normalmente de 30 a 45 minutos antes de zarpar—, es posible que no te dejen embarcar. Los pasajeros a pie tienen un margen más corto, pero aun así conviene llegar al menos 45 minutos antes.
Al llegar al puerto, sigue la señalización de tu naviera y tu ruta. Normalmente pasarás por una caseta de facturación (o por la cola de pasajeros a pie), donde el personal comprobará tu localizador y tu documentación de viaje. Después te asignarán un carril para esperar el embarque. Se aceptan tanto los billetes en el móvil como las confirmaciones impresas.
Ten preparada esta documentación:
Cuando se anuncia el embarque, los pasajeros con vehículo acceden a la bodega bajo la supervisión de la tripulación. Sigue con atención las indicaciones del personal: los coches se cargan en un orden concreto para equilibrar el barco. Una vez aparcado y con el freno de mano puesto, se sube a las cubiertas de pasaje por las escaleras o los ascensores.

Llevarte el coche, la furgoneta, la autocaravana o la moto da mucha libertad para una ruta por carretera. Aun así, hay varias cosas que conviene tener en cuenta antes de salir.
Al reservar debes declarar las medidas exactas de tu vehículo, altura y peso incluidos. La mayoría de los turismos entran en la categoría estándar. A partir de cierta longitud, normalmente 5 metros, la tarifa sube. Las autocaravanas, las furgonetas camperizadas y los vehículos que remolcan una caravana o un remolque deben reservarse en la categoría correcta: un error de medida puede acarrear cargos adicionales en el puerto o incluso impedirte embarcar.
La bodega permanece cerrada a los pasajeros durante la travesía. Una vez que dejes el vehículo, no podrás volver hasta que la tripulación anuncie la apertura para el desembarque. Llévate, por tanto, objetos de valor, medicación, documentación y todo lo que vayas a necesitar.
Muchas navieras admiten motos, que la tripulación amarra en una zona habilitada de la bodega. Las bicicletas también se aceptan en numerosas rutas, a menudo con un pequeño suplemento. Como las condiciones cambian de una naviera a otra, compruébalas antes de reservar.
La gran mayoría de las navieras ya aceptan vehículos eléctricos, aunque las normas de carga a bordo varían. Por precaución, casi todas exigen que la batería no vaya completamente cargada al embarcar, normalmente con un tope de entre el 50 y el 80 %. Como estas pautas cambian con frecuencia, consulta la política vigente de tu naviera antes de viajar.
Los servicios a bordo dependen de la naviera, la duración de la ruta y el barco. Aun así, la mayoría de los ferries medianos y grandes ofrecen lo necesario para pasar la travesía a gusto.
Los barcos grandes suelen tener bufé libre, restaurante a la carta, cafetería y al menos un bar. Reservar un paquete de comidas o una hora de mesa por adelantado sale a menudo más barato que pagar a bordo, y los restaurantes más solicitados se llenan rápido en las salidas con mucho pasaje.
En las travesías entre España y el Reino Unido puedes aprovechar el duty free en alcohol, tabaco, perfumería y dulces. También hay venta libre de impuestos en las rutas a Canarias, Ceuta y Melilla, que quedan fuera del territorio fiscal común de la UE. Las tiendas abren normalmente en cuanto el barco zarpa. Los precios suelen ser competitivos, pero infórmate de tus franquicias personales antes de comprar.
Muchos ferries grandes, sobre todo en travesías nocturnas y de larga distancia, ofrecen música en directo, cine y zonas de juego infantiles. También hay salones más tranquilos para quien prefiera leer o descansar. Casi todos los barcos modernos tienen wifi, aunque la velocidad y la estabilidad varían y a veces es de pago.
En los ferries grandes encontrarás aseos y duchas, zonas para cambiar al bebé, espacios y ascensores accesibles y un punto de información atendido por la tripulación. Si tienes movilidad reducida o alguna necesidad concreta, avisa a tu naviera con antelación.
A diferencia del avión, la mayoría de los ferries no imponen límites estrictos de equipaje a los pasajeros a pie, lo que da mucho más margen al hacer la maleta.
Por lo general no hay límites de peso ni de tamaño, aunque tendrás que subir y bajar las maletas tú mismo. Algunos barcos disponen de zonas para dejar el equipaje. Prepara una bolsa pequeña con la documentación, los objetos de valor, la medicación y lo que vayas a necesitar durante la travesía.
Tu equipaje se queda en el coche, en la bodega, así que piensa con antelación qué vas a necesitar. Sube lo imprescindible en una bolsa pequeña, porque no podrás volver al vehículo hasta el desembarque.
Conviene llevar:
Los ferries tienen sus propias restricciones sobre mercancías peligrosas: líquidos inflamables, ciertos productos químicos y recipientes a presión. Llevar garrafas de combustible en el vehículo suele estar prohibido o muy regulado. Consulta con tu naviera si vas a transportar algo fuera de lo común.

El ferry es una de las formas más acogedoras de viajar al extranjero con un animal, pero hay algunas cosas que conviene saber antes de salir.
Para moverse dentro de la Unión Europea y para viajar de España al Reino Unido basta con un pasaporte europeo para animales de compañía en vigor, que acredite la identificación por microchip y la vacuna antirrábica al día. Los perros necesitan además un tratamiento contra la tenia, administrado por un veterinario como pronto 24 horas y como muy tarde 5 días antes de la llegada al Reino Unido. Para el regreso a España, el pasaporte europeo también es suficiente.
Los requisitos varían según el destino, así que comprueba siempre las normas del país al que viajas. Una documentación incompleta o incorrecta puede suponer que se deniegue el embarque del animal o que quede en cuarentena. Puedes leer más en nuestro artículo sobre viajar en ferry con mascotas.
Las normas dependen de la naviera. En la mayoría de los barcos los animales no pueden acceder a los camarotes de pasaje ni a los restaurantes. Según la ruta y el barco, pueden quedarse en el vehículo en la bodega (algunas navieras permiten visitas breves acompañadas), alojarse en camarotes o jaulas habilitados, o estar en zonas exteriores donde se admiten animales con correa. Confírmalo con tu naviera y reserva una opción que admita mascotas al hacer la reserva: las plazas son limitadas.
Prepara a tu mascota paseándola bien antes de salir y asegurándote de que tenga agua. El movimiento y el ruido del barco pueden resultar estresantes para algunos animales. Si el tuyo es nervioso o se marea, consúltalo con tu veterinario: existen medicamentos autorizados que ayudan.
El mareo preocupa a algunos viajeros con razón, pero hay formas eficaces de prevenirlo y aliviarlo.
Una travesía puede verse afectada por el mal tiempo, una avería o un retraso en puerto. Conocer tus derechos te da tranquilidad ante una incidencia, que por suerte es poco frecuente.*
Si tu naviera cancela una salida, por lo general tienes derecho al reembolso íntegro o a ser reubicado en la siguiente travesía disponible sin coste adicional. El Reglamento europeo 1177/2010, sobre los derechos de los pasajeros que viajan por mar y por vías navegables, recoge garantías como el derecho a atención (bebidas y comidas durante la espera), alojamiento si hace falta pernoctar e indemnización en determinados casos.
Si tu salida se retrasa más de 90 minutos, deben ofrecerte tentempiés, comidas o vales de consumición según la duración de la espera. A partir de 24 horas, la naviera debe facilitarte alojamiento adecuado y el transporte entre el puerto y este. Si decides no viajar por un retraso largo, tienes derecho al reembolso íntegro.
La seguridad es siempre lo primero: una travesía se retrasa o se cancela si las condiciones se consideran inseguras. Esto escapa al control de la naviera, lo que puede afectar al derecho a indemnización, pero siempre te ofrecerán el reembolso o una travesía alternativa. Consulta la previsión para tu día de salida y date de alta en los avisos de tu naviera.
Consejo práctico: asegúrate de que tu seguro de viaje cubre retrasos y cancelaciones de ferry. Guarda los justificantes de los gastos que tengas durante una incidencia, ya que pueden ser reembolsables.
*La información de esta página se ofrece únicamente como orientación general y no se garantiza que sea completa, exacta o esté actualizada. Los horarios, las tarifas y las condiciones de los billetes pueden cambiar, y las posibilidades de reembolso o modificación dependen de las condiciones de cada naviera.
Si es tu primera vez en un ferry, esto es lo esencial antes de salir.
Más rutas que nadie.
Compara tarifas, horarios y rutas en un solo lugar.
Cambia fácilmente tus planes gracias a los billetes flexibles.
Reserva billetes electrónicos y gestiona tus viajes desde la app.
Sigue en directo la ubicación de los barcos y recibe actualizaciones en tiempo real.
Atención al cliente de alto nivel cuando lo necesites.