Londres es el lugar por donde empezar. Ninguna otra ciudad en el país puede igualar la dimensión y la innovación de la metrópolis, una ciudad colosal, frenética y en continuo movimiento. Londres ofrece un abanico de actividades nocturnas, eventos culturales, museos, galerías, pubes y restaurantes. Otras ciudades, como Birmingham, Newcastle, Leeds y Liverpool también disponen de sus propias virtudes. Actualmente, Manchester puede compararse con la capital por el glamour de sus cafeterías y clubes, y también presume de su inigualable y conocido equipo de fútbol.
Lincoln, York, Salisbury, Durham y Winchester son ciudades con las catedrales más antiguas de Inglaterra. Al suroeste, se encuentran vestigios de la cultura celta, que en otros lugares fue erradicada por los romanos, pero en este caso encuentra restos de asentamientos prehistóricos por todas partes – entre los cuales destacan los círculos megalíticos de Stonehenge y Avebury.
Lo más auténtico de todo son los pueblos milenarios de Inglaterra, en muchos de los cuales no hay más que un pub, una tienda, unos cuantos chalets y una granja o cortijo estilo “bed and breakfast” donde alojarse. Devon, Cornwall, Cotswolds y Yorkshire Dales son puertos de lo más pintorescos, pero cada condado ofrece un panorama bastante bueno. A su vez, por supuesto, encuentra también la campiña inglesa, un terreno muy diverso en el cual escritores y artistas se han inspirado. Exmoor, Dartmoor, Bodmin Moor, North York Moors y el Lake District son parques nacionales más conocidos y espectaculares.